
Pocos días después de nacer a su madre la atropelló un coche en las puertas de mi casa, así que desde pequeñina la criamos con un biberón y muchos mimos, porque lloraba al estar sola. Quizás por eso, aunque había más animales en casa, ella era la preferida de todos.

Crecio siendo muy mimosa y muy lista. De los otros gatos nadie se atrevía a pasar por donde ella estaba, ni nadie se atrevía a acercarse a comer cuando ella estaba comiendo, porque los traía a todos al hilo.
Yo siempre decía que la quería traer a Oviedo, porque en mi escalera hay una gata muy boba y yo creía que mi Maggie le daba mil vueltas y fijo que le sacudía, jeje
Siempre que estaba en la terraza y oía llegar a alquien se ponía a gruñir. Un día que yo llegaba de Oviedo y me escuchó subir las escaleras, se puso a reñir hasta que yo dije: "Tranquila ,Maggie, que soy yo" y ella contestaba : "Miau", como diciendo : "Ah, vale, haber empezao por ahí..."

El último verano estaba muy, muy celosa, siempre había crios por casa, y ella se enfadaba porque nadie le hacía caso. Incluso cuando los crios marchaban ella no se dejaba coger, porque seguía enfadada conmigo :(

Y los domingos por la mañana, cuando mi madre llegaba a la cocina, le decía que me viniera a llamar y ella se ponía a maullar a la puerta de la habitación hasta que yo me despertaba.
Los días de la fiesta del pueblo se ponía nerviosísima cuando tiraban los voladores y se azotaba contra todo, entonces la teníamos que coger y tranquilizar, hasta que después de un rato se calmaba.

Hace unas semanas se empezó a poner malina y le empezó a salir una erupción en la piel. Todos los gatos que tenemos habían pasado por eso, así que pensamos que simplemente estaban mudando el pelo o algo así. Pero con Maggie fue distinto, se fue debilitando, adelgazando cada vez más hasta que se llegó a poner muy mala.

El último domingo yo me despedí de ella como si fuera la última vez, pero el viernes al volver seguía allí, aunque cada vez más mala. El sábado por la noche salí con el coche y al llegar ella estaba en su caja en el garaje maullando sin parar de los dolores que tenía, así que el domingo decidimos que era inútil seguir dejándola sufrir y la sacrificamos.
Se me saltan las lágrimas cuando intento escribir esto, pero es algo que necesitaba hacer, porque así cada vez que entre en mi blog me acordaré de estos 7 años que te tuvimos y de lo mucho que te quisimos. Esta vez por dentro suplicaba "Vamos, Maggie, despierta" pero ya no pudiste despertar...


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